La absolución de la mentira…


¿No sienten vergüenza quienes liberaron de sus cargos como “mentiroso” al mayor asesino del hemisferio norte en el pasado siglo y el actual? ¿No saben que es un criminal, cuando él mismo se ha jactado de cuantas vidas ha eliminado e intentos de asesinatos ha cometido?

Solo el libro que escribió Luís Posada Carriles pudo haberlo incriminado en El Paso, Texas, en el juicio que le hiciera un jurado tan indigno y embustero como él.

La noticia impactó hasta en los sectores que más desconocen la realidad de este pueblo, silenciada también por los transnacionalizados medios de comunicación al servicio del imperialismo.

La verdad se abre paso en medio de la crisis global universal a través de los cientos de miles de colaboradores internacionalistas cubanos en decenas de países en todo el mundo y amigos dignos de la causa de los hijos de este pueblo.

Las pruebas presentadas por los denunciantes en contra del “fiero viejito” son más claras que aguas de manantiales, pero no fueron bastante, nada es suficiente para que un jurado del imperio condene a quien ha llenado de luto a cientos de familias latinoamericanas, y quizás de otros continentes, pero sobre todo de cubanos.

Junto a secuaces como Hernán Ricardo y Orlando Bosh, este último merecedor de un Premio de la Universidad de Miami, Posada es autor de la voladura en 1976 del avión de cubana en el que perdieron la vida 73 personas, no solo ciudadanos de la mayor de las Antillas.

Venezuela, con el abogado Pertierra al frente de la lucha, exige que Posada sea extraditado a ese país para hacer verdadera justicia; también muchos en el mundo claman por ese derecho, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos se hace el de oídos sordos.

Vuelve a ser claro otra vez el doble rasero que imprimen a sus actos. El terrorista mayor no es terrorista igual que los que provocan el pretexto norteamericano de atacar a Irak y otras naciones, en nombre de la lucha contra ese flagelo universal.

Quien alberga a un terrorista ¿no lo es también según la frase célebre de G. W. Bush?

Mientras, el Premio Nóbel de la Paz, Barack Obama, Presidente de Estados Unidos, sigue con sus brazos cruzados observando cómo se mantienen prisioneros injustamente a cinco cubanos, verdaderos antiterroristas, en cárceles norteamericanas, y a la vez, liberan al monstruo.

¡Qué ignominia! ¿Cómo podrá ser creíble un sistema judicial tan extremadamente inicuo? ¿Quién podrá confiar en juristas como los que condenaron a Gerardo, Ramón, René, Antonio y Fernando, mientras aceptaron juzgar a Posada solo como mentiroso y asimismo liberarlo, declararlo inocente?

Una vez más absuelven la mentira, a la que la verdad siempre alcanza, dejan el ardor de la injusticia en el corazón y el alma de muchos y ponen a andar libremente por las calles de las ciudades del gigante del norte a un cuervo, que cuervo al fin, tendrán que exponerse a que les saque los ojos…

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