Antipapá


Pensé escribir algo a propósito del Día de los Padres, una especie de crónica a los que nos dieron la vida y reflejar en ella una vez más que nunca estuve de acuerdo con la frase de que “papá es cualquiera…” Pero no, voy a dedicar este espacio a una amiga que ahora está sufriendo mucho.

Lo que más ella quería era poder llamarle a las 12 de la noche de este tercer domingo de junio y decirle: Felicidades…una especie de trailer de la hermosa película que a partir de enero próximo comenzaría rodar por el resto de sus vidas, más él la apartó bruscamente, priorizó otros sentimientos y abandonó su sueño de ser, al fin, papá…

¿Y será que habrá algo más grande que el convertirse en padres?

Para él sí. Y este domingo, estoy segura que ella acariciará su vientre donde reposa el incipiente embrión para que tampoco se sienta solitario y pensará en él y llorará, pero también se que cuando nazca y vaya creciendo, le inculcará principios básicos, le enseñará a no claudicar y a asumir las responsabilidades de sus actos.

Si fuera hembra, le irá dando tantas alegrías que le hará olvidar esta pena de ahora y será además una madre maravillosa. Si sale varón, vivirá por siempre orgullosa de su hijo, estoy segura que será el mejor de los hombres, pero de verdad, no la falsa ilusión de aquel que su madre amó y lo abandonó cuando apenas era una sospecha.

Su castigo será perderse los primeros latidos desde el vientre de su madre, las pataditas, el misterio del sexo, la primera sonrisa, las primeras palabras que nunca he sabido por qué son “pa-pa”… Su castigo será el dolor, algún día, de saber que engendró un hijo al que jamás quiso y que en ese justo momento podría estar a su lado, conversando, pidiéndole un consejo, contándole esas cosas que no se le dicen a mami…

Hoy más que nunca estoy convencida de que en efecto “padre no es cualquiera…” es una categoría tan grande, que no todos pueden ni merecen llevar.

A los otros, a los que ya peinan canas, a los maduros, a los más jóvenes, a los que esperan un hijo con toda la felicidad del mundo: ¡Felicidades!

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