Mella en el recuerdo


Hay hombres que sin siquiera proponérselo se convierten en mitos, gente sencilla que dejan su impronta en su paso por la vida; de esos que fueron, son y serán referencia de arrojo, dignidad y convicción. Julio Antonio Mella, es uno de ellos.

Eran cerca de las 11 de la noche, cuando el joven revolucionario cubano Julio Antonio Mella iba en busca de su compañera Tina Modotti, y al doblar por la avenida Morelos y Abraham González, en el Distrito Federal mexicano, fue atacado cobardemente por la espalda, sin oportunidad para defenderse, y recibió dos disparos que le ocasionaron la muerte en la madrugada del 10 de enero de 1929.

El autor intelectual del vil asesinato fue el dictador Gerardo Machado, quien pagó a José Magriñá, un viejo conocido del líder estudiantil cubano, para preparar la emboscada que tronchó la trayectoria revolucionaria de este singular joven cubano, quien a los 26 años figuraba entre los más grandes combatientes antiimperialistas en la historia de Cuba.

Mella desde muy joven se inclinó hacia las corrientes sociales más progresistas de la época; lector y estudiante acucioso, y cuando ingresa en la Universidad de La Habana en 1921 para aspirar a los títulos de Doctor en Derecho Civil y en Filosofía y Letras, llega a su primer escenario de luchas sociales.

Muy pronto comienza a destacarse y en 1922, al frente de la Secretaría del Directorio de la Federación de Estudiantes de la Universidad (FEU), es designado para administrar y redactar los temas ideológicos de la revista universitaria Alma Mater, de la cual fue su máximo inspirador.

Su inteligencia le permite abordar temas tales como la necesidad imperiosa de cambiar la enseñanza y la propia Universidad, y escribía:

“Enseñar conocimientos aprendidos en viejos libros es cosa fácil. Lo difícil es la obra del maestro, aquel que forma el carácter del alumno y por tanto el que moldea, como artista hábil, el futuro de la sociedad en su aula: taller de obrero excelso. Es un sacerdote aquel que nos enseñó junto a la ciencia en la Universidad, la verdad de la vida”.

Su inteligencia y valor le hacen ganar prestigio y el apoyo en los debates internos que caracterizaron la lucha universitaria contra la corrupción, la petición de nuevos estatutos y la huelga estudiantil. En 1923 resulta electo Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios.

En Guantánamo, la más oriental de las provincias cubanas se rindió homenaje al eterno líder de la EU. Mítines especiales en cada uno de los centros de la Enseñanza Superior del territorio, actividades culturales y deportivas marcaron la jornada de recordación.

A través de encuentros de conocimientos, conversatorios, conferencias y talleres científicos se abordaron también pormenores de su vida, obra y pensamiento del joven que durante su exilio en México fue Secretario General del Partido Comunista mexicano, fundó la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos y el periódico Cuba Libre.

El mismo que se aprestó para retornar al país con una expedición y reforzar las luchas sociales hasta el derrocamiento de Machado, una verdadera aspiración de las masas, por lo que el dictador, conocido como “El asno con garras”, decidió eliminar definitivamente al joven revolucionario.

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