René González merece ver a su hermano

René González con su madre y el hermano Roberto
El anuncio hecho recientemente en Miami de que René González solicitó permiso para visitar a su hermano muy enfermo en un hospital de La Habana, sin dudas pondrá nuevamente en evidencia a la “justicia” imperial, en la persona de la jueza Joan Leonard.

René es uno de los cinco héroes antiterroristas cubanos apresados alevosamente en 1998 mientras se dedicaban a vigilar las acciones contra su país de grupos terroristas radicados en Florida, con la tácita complicidad de las autoridades.

Entonces el FBI utilizó información brindada de buena voluntad por el gobierno cubano a su homólogo estadounidense, que corroboraban esos planes criminales, para capturarlos.

René González, Gerardo Hernández, Ramón Labaniño, Fernando González y Antonio Guerrero en un amañado juicio en Miami fueron hallados culpables en 2001 de infiltrar a grupos del “exilio cubano”, como descaradamente cierta prensa gusta denominar a quienes en realidad son una sarta de criminales violentos y de largo historial delictivo.

También la Fiscalía alegó que espiaron instalaciones militares estadounidenses en el sur de Florida, argumento cuya falsedad fue demostrada en el juicio, algo que fue desestimado por el jurado, influenciado por el ambiente hostil contra Los Cinco en Miami.

Por esa razón, recibieron largas e injustas condenas. René González fue condenado a 15 años de cárcel, que por buena conducta se redujeron a 13.

El héroe culminó en octubre último su período de confinamiento carcelario, pero entonces la jueza Joan Leonard, apegada a la “justicia” del imperio, previamente determinó que no podía cumplir en Cuba los tres años de libertad supervisada estipulados en su sentencia.

Ahora las miradas se han vuelto nuevamente hacia la señora magistrado, en espera de conocer si fallará otra vez a favor de la arbitrariedad y la infamia, no obstante estar sustentada la solicitud de viajar a Cuba en una razón extremadamente humanitaria.

Roberto González, hermano menor de René, está ingresado en un hospital de la capital cubana por cáncer en un pulmón y un tumor maligno en el cerebro, según la moción de emergencia presentada por el abogado Phil Horowitz a la señora Leonard.

“De acuerdo con los doctores en La Habana, el pronóstico no es bueno porque no está respondiendo al tratamiento y su condición sigue empeorando (…) René solicita permiso para pasar tiempo con su hermano gravemente enfermo”, precisó Horowitz.

Si el tribunal concede la moción, agregó el abogado, el acusado residirá con su esposa e hijos y regresará al país cuando la corte así lo requiera.

La solicitud ya movilizó a la mafia anticubana y a los medios que la secundan en sus pretensiones de lanzar como esclava a los pies del amo yanqui a la Isla digna e independiente.

Reportes y entrevistas en la radio de Miami empuñan contra René la acusación de ser espía, en su expresión más peyorativa, y avivan los sentimientos más sórdidos entre los que profesan el odio visceral contra el pueblo cubano y su Revolución, con tal de influenciar decisivamente en el nuevo fallo de la jueza Leonard.

En ese sentido vociferan que René formaba parte de la red de agentes que infiltro a grupos (criminales) del “exilio”, entre ellos la provocadora Hermanos al Rescate, cuyos aviones fueron derribados por Migs cubanos, el 24 de febrero de 1996.

Ha quedado plenamente demostrado que el incidente no fue en aguas internacionales y que la administración Clinton pudo evitar que ocurriera por los avisos dados por La Habana de que actuaría en legítima defensa de su espacio aéreo, tras dos años en los que los aero-piratas violaron la soberanía nacional en 25 ocasiones.

Gerardo Hernández cumple dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión, acusado de avisar a Cuba del vuelo y, por tanto, conspirar en la muerte de los pilotos de Hermanos al Rescate.

Lo peor de todo es que a la hora de acusar a Gerardo de tal incidente el propio gobierno de George W. Bush reconoció que no tenía pruebas suficientes y hasta solicitó retirar el cargo, a pesar de usar como “testigo estrella” a José Basulto, el cabecilla del grupo y principal alentador de aquel vuelo alborotador, del cual salio ileso dando la vuelta y huyendo hacia territorio norteamericano, luego de vulnerar el cielo cubano.

Pero la presión ejercida por la mafia gusano-yanqui y por periodistas pagados por el gobierno de Bush, el hijo…, logró que el jurado resucitara el llamado cargo tres o asesinato en primer grado para dictaminar una de las cadenas perpetuas que pesa sobre el antiterrorista.

En definitiva, en Miami se está alentando un contexto hostil en Miami para que la injusticia vuelva a triunfar y la jueza Joan Leonard niegue a René la posibilidad de acompañar por unos días a su hermano muy enfermo.

En una situación llamemos normal, el sentido común y el sentimiento humanitario debieran aconsejar a la aceptación de la solicitud, pero el caso de Los Cinco desde un principio ha estado rodeado de mentiras, errores de procedimientos y omisiones destinadas a condenarlos a como diera lugar, como castigo a su fidelidad a toda prueba hacia su pueblo y su Revolución.

Toca a todos los hombres y mujeres de bien, no importa su nacionalidad, credo o raza, solidarizarse con René y, también con Roberto, para que ese imprescindible encuentro se produzca, dadas las tristes circunstancias que lo obligan.

Alcemos nuestras voces en reclamo del veredicto favorable de la señora Leonard porque René González merece ver a su hermano.

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