“Liberen a Cuba. ¡Incendien una agencia de viaje!”

Los terroristas Luís Posada Carriles y Orlando Bosch
Uno puede estar en desacuerdo con el violento dogma anti Castro, pero tal desacuerdo también puede costarle la vida a uno, o le pueden incendiar el negocio, como le sucedió el 25 de abril a Airline Brokers Co.

Aparentemente, algunos exiliados cubanos creen tanto en la libertad de palabra que castigan a aquellos que lo usan de manera “inapropiada”.

Miami ha presenciado incontables incidentes durante más de cinco décadas en los que aquellos que consideran que su punto de vista acerca de cómo llevar la libertad a Cuba son tan puros e irreprochables que cualquiera que se enfrente a sus doctrinas merece una bomba, una bala o un acelerante.

Irónicamente, estos extremistas no llevan su violencia de machotes a Cuba. Escogen lugares más seguros. Orlando Bosch y su compinche Luis Posada Carriles dijeron que estaban tratando de liberar a Cuba cuando planearon el sabotaje con bomba de un avión cubano de pasajeros sobre Barbados en 1976. Si uno cree en la liberación de Cuba, según su lógica, usted es libre de matar a las 73 personas a bordo. De qué manera esto ayudó a liberar a Cuba… bueno, ya usted sabe.

Al luchar por la libertad en Cuba –o asegurar que lo hace– uno recibe de Dios una licencia para destruir e intimidar en Estados Unidos o en cualquier otra parte. Es más, en Miami han ocurrido cientos de bombas, tiroteos e incendios intencionales –todo ese caos en nombre de esa causa gloriosa de liberar a Cuba. Aunque hasta ahora nadie ha explicado cómo un incendio o un tiroteo en Miami ayuda a liberar a Cuba.

En su lugar, la mayoría de esta violencia “libertadora” ha tenido como objetivos a civiles en Estados Unidos. ¿Ayudó a liberar a Cuba el asesinato en Nueva York del diplomático cubano en la ONU Félix García en 1980, o poner bombas e incendiar salas de cine en Nueva York y Los Ángeles (donde se suponía que se estrenara mi filme Fidel en 1970) porque no les gustaba el filme que ni siquiera habían visto?

A fines de la década de 1980 y principios de la de 1990, una bomba fue colocada en la pared de Marazul Travel –una agencia que brindaba viajes legales a Cuba. Tres cocteles Molotov se lanzaron contra las oficinas de Marazul. Los viajes a Cuba se convirtieron en un pecado contra la religión de “luchar por la libertad de Cuba”.

Desde la década de 1960 hasta la de 1980, “Lancen Bombas” podía haberse referido a Miami en vez de a un juego de video acerca de extraterrestres. Y continúa la ecuación de esta “violencia contra la gente que está en desacuerdo con que la violencia en Estados Unidos liberará a Cuba”.

El 25 de abril de 2012, cincuenta y tres años después de que los revolucionarios cubanos tomaron el poder, los terroristas bajo licencia de Dios quemaron las oficinas de una compañía charteadora de viajes, supuestamente porque llevó peregrinos a Cuba. Sigue siendo un misterio de qué manera tales acciones promovieron su causa por la libertad de Cuba –o quizás sea solo un pretexto de motivos más bajos.

Los blancos de la violencia comparten dos características: 1) estaban en desacuerdo con los dictados de la rama extremista de los exiliados que exigía que todos se sometieran a sus opiniones o sufrieran las consecuencias; y 2) no tuvieron oportunidad de defenderse.

La más reciente “pecadora” que ofendió a los incendiarios autoungidos era la propietaria de Airlines Brokers Co. Vivian Mannerud dijo al Canal 10 de Miami: “No es que la hayan quemado. Está pulverizada”. Ella se quedó mirando las cenizas del lugar que albergó su compañía de viajes. “Nunca he visto que un fuego pulverice las cosas. Lo he visto en fotos de la bomba atómica en Hiroshima”.

Los investigadores, asistidos de perros entrenados para reconocer el olor de acelerantes, determinaron que el incendio fue “intencional”. Así que los incendiarios hicieron un trabajo profesional, al igual que hicieron sus predecesores, los bombarderos y los que dispararon, en sus incontables actos de asesinato y caos en Miami, Nueva York, San Juan y Washington, D.C. –todo para liberar a Cuba, por supuesto.

En marzo, la arquidiócesis de Miami, que había recibido amenazas de bombas en 1998 durante la visita del anterior papa (Juan Pablo II) a Cuba, contrató la compañía de Mannerud para que transportara a varios cientos de fieles desde el sur de la Florida a la isla. ¿Fue este el motivo? ¿O se relacionaba con un pecado de su padre, quien fundó la compañía de chárteres en 1982 y quien fue testigo en el juicio de Eduardo Arocena, del Movimiento Nacionalista Cubano y su “brazo de acción” Omega 7? El jurado consideró culpable a Arocena.

Si la red de los Cinco de Cuba hubiera permanecido en Miami pudieran haber infiltrado el grupo que incendió la compañía de Mannerud y haber avisado a la policía del asunto. Pero esos antiterroristas permanecen bajo custodia federal, mientras que los incendiarios se pasean por las calles de Miami y un terrorista como Luis Posada Carriles presenta una anunciada exhibición de pintura en un banco de Coral Gables.

Los “patriotas” no tienen planes de “liberar a Cuba”, tan solo retórica con frases como “llevemos a Cuba de regreso a la libertad” (inexistente en Cuba antes de la revolución), y “liberarse de la dictadura” (que algunos de ellos apoyaron bajo Batista). Pero décadas de violencia en Estados Unidos han hecho daño a este país, mas no ha tenido efecto en Cuba. Irónicamente, los perpetradores machotes hasta niegan sus actos, sin embargo, son honrados por realizarlos y aceptan los honores.

No pueden explicar cómo es que destruir a una agencia de viajes de Coral Gables ayuda a liberar a Cuba. “El dinero que los visitantes gastan en Cuba sostiene al régimen de Castro”. Como si poner bombas en las agencias de viaje impidieran los viajes.

Busquen debajo de la retórica nada convincente y en motivos más bajos. ¿Viven de la violencia los que realizan la violencia? Después del incendio del 25 de abril, ¿alguno de los vecinos comerciales de Atlantic Charter fue visitado? “Vaya, que buena tienda tiene usted aquí… El diálogo de Los Sopranos. Excepto que los criminales del exilio cubano cubren sus chantajes con retórica “patriótica”,

Sin embargo, estoy seguro de que el área de Miami eligió a funcionarios que tienen fuertes opiniones en contra de los actos de terrorismo, a pesar del silencio ensordecedor.

(Por Saúl Landau)

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