A media asta ¡por los grandes!

A media asta ¡por los grandes!
Guantánamo.- Cada 7 de diciembre la bandera cubana hondea a media asta… Los cubanos entonan sus cantos luctuosos con gritos de victorias.
*Operación Tributo: valió la pena

Ese día de 1896, cayó el Titán, grande entre los grandes. El mayor general Antonio Maceo Grajales, lugarteniente general del Ejercito Libertador, dejó su impronta en las generaciones que le siguieron; no en balde, el Héroe Nacional cubano José Martí de él dijera, “tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo”.

El mismo 7 de diciembre Panchito Gómez Toro, ayudante de Maceo e hijo del Generalísimo Máximo Gómez, quine no participó en la acción de San Pedro por encontrarse herido, al conocer la suerte de su jefe, partió solo, con un brazo en cabestrillo y prácticamente desarmado, hacia el lugar… En gesto de devoción suprema y lealtad fue a morir junto al General. Lo hirieron dos veces… Indefenso, le remataron con ensañamiento a machetazos. Fue fiel a quien lo mereció.

Los historiadores cuentan que el campamento del general fue sorprendido por la vanguardia de una columna española, que al irrumpir en pleno reducto mambí encolerizó a Maceo, quien despertó al escuchar el estampido del fuego de los fusileros, ensilló él mismo su caballo, como siempre, y ordenó que buscasen a un corneta para llamar a las fuerzas cubanas a concentrarse para el contraataque. El corneta no apareció.

Los jefes y oficiales pasaron de la defensa del campamento a la contraofensiva, acompañados por otros combatientes. El Lugarteniente General tomó el mando con la rapidez y energía que le caracterizó. Precipitadamente los enemigos sufrieron 28 bajas.

En su retirada se defendieron tras una cerca de piedra que serpenteaba el límite oeste del campamento y zigzagueaba el callejón que conducía desde Corralillo a Punta Brava.

Desde allí eran fuertes los disparos sobre las fuerzas mambisas que habían reforzado la línea de fuego; el General quiso desalojar al enemigo y obligarlos a salir hacia un potrero cercano.

La acción fracasó y los cubanos fueron inmovilizados… la situación táctica era muy grave para los mambises que solo contaban con un reducido armamento…
Maceo tuvo la alternativa de la retirada, pero se empeñó en derrotar al enemigo.

Tomó su caballo, machete en alto, galopó hacia el lugar que podía decidir el combate: “Esto va bien”, dijo a un compañero de lucha.

Señalan los historiadores que “apenas hubo acabado de decir el General Maceo las anteriores palabras, cayó por el lado izquierdo de su caballo como herido de un rayo lanzando su machete hacia adelante a considerable distancia…

Lo encontraron sin conocimiento; un arroyo de sangre negra salía por una herida que tenía al lado derecho de la mandíbula inferior, a dos centímetros de la sínfisis mentoniana. Tenía fracturada la mandíbula.
“Su estado general indicaba a primera vista la gravedad. La algidez, el síncope, el pulso nulo y la palidez que aumentaba hasta el extremo de estar su rostro desconocido, me indicaba había sido herido y que la muerte era cercana. A los dos minutos a lo más tarde de ser herido, murió y con él cayó para siempre la bandera.”

El mayor general Antonio Maceo Grajales, lugarteniente general del Ejercito Libertador, jefe del Contingente Invasor, el cubano humilde que batió las más selectas tropas y generales del Ejercito colonial, había sido herido de muerte. El proyectil penetró por el lado derecho de la cara, rompió la carótida y salió por la parte izquierda del cuello. Tras desplomarse, lo incorporaron de nuevo sobre su montura y es alcanzado entonces en el tórax por otro impacto, bala que también mata al caballo que arrastra a Maceo al suelo.

Es nutrido el fuego enemigo. Quienes intentaron ayudarlo resultaron heridos y otros salieron de la zona desmoronados moralmente. El cuerpo de Antonio Maceo quedó solo en aquellos matorrales batidos por la fusilería española.

Este 7 de diciembre, en el Parque que lleva el nombre del Titán de Bronce se darán cita los guantanameros para rendirle homenaje y luego, en peregrinación hacia el Panteón de los caídos en la defensa de la Patria del Cementerio San Rafael, hacer mas sentida la honra a los hijos de la Patria que aún cabalgan en los corceles de la historia, con la bandera a media asta por los grandes.

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