La soberbia ensordece

Bloqueo de los EE.UU contra Cuba: La soberbia ensordece
Para las sucesivas administraciones de Estados Unidos no ha bastado el cruel e inhumano bloqueo económico, comercial y financiero contra el pueblo de Cuba, donde siete de cada diez de sus hijos, han nacido y vivido bajo el régimen de sanciones unilaterales que impone el cerco, sino que cada vez surgen más engendros legislativos ante la impotencia imperial de derrocar a la Revolución.

Informe de Cuba contra el bloqueo 2013

El Gobierno de George W. Bush se encargó de intensificar el bloqueo y sus medidas fueron aún más restrictivas. Las leyes Torricelli y Helms Burton, y el Plan Bush no son casuales.

Al parecer las afectaciones de la economía cubana engordan a sectores de ultraderecha yanquis, los cuales, como no ganan de una forma, pretenden lograr el triunfo de otra.

Poco importa a quién o a quienes perjudiquen, si de damnificar a Cuba se trata.
Ejemplo convincente es la inversión que tuvo que hacer el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”, IPK, de cerca de 300 mil dólares más para la compra del medicamento antiretroviral Tenofovir, que se suministra a enfermos del VIH-SIDA, ante la negativa del Laboratorio GILEAD de los EEUU, aún cuando la solicitud se hizo a través del PNUD Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Malaria y la Tuberculosis, prestigioso organismo de salud mundial.

Otra muestra es que la Universidad de La Habana pagara 40 mil dólares anuales por el ancho de banda utilizado para el acceso a Internet ya que, como a otras instituciones cubanas, se le impide el acceso al cable submarino de fibra óptica, cuando cualquier institución de su tipo en otro país de la región solo paga 600 dólares al año.

La adhesión de Cuba a los EEUU es el fin a alcanzar, por eso el 6 de mayo de 2004 el Presidente Bush anuncia su plan para la anexión de la Isla.
Sus objetivos estuvieron bien planteados: destruir la Revolución, frustrar los logros sociales y económicos, privar a los cubanos de la independencia y soberanía alcanzados, restaurar el capitalismo, y perpetuar la dominación yanqui sobre la nación.

Se basa en el estricto cumplimiento de la Ley Helms-Burton que enfatiza el cumplimiento de condiciones para levantar el bloqueo.

¿Y qué requisitos exige para ello?: que “se registren progresos palpables en el proceso de devolución de las propiedades” a los antiguos explotadores y que la liquidación de este asunto es “condición indispensable para el pleno reestablecimiento de las relaciones económicas y diplomáticas” entre ambos países.

Como saben que eso sería inaceptable por la mayoría de los cubanos dignos que prefieren salvaguardar las conquistas alcanzadas por generaciones para el disfrute de todos, tienen que apelar al incremento del apoyo a los grupúsculos que actúan al servicio del imperialismo yanqui, las campañas subversivas y mentirosas internacionales, y socavar lo que llaman planes de “sucesión de régimen”

Con todo esto ¿Qué lograrían?: La instauración de un Gobernador personero de la ultraderecha yanqui comprometido hasta la médula con la mafia terrorista de Miami, la trasformación del sistema legal, enmendar la Constitución, modificar el sistema electoral, establecer nuevas bases navales como la usurpada ilegalmente en Guantánamo…

Por su parte, sin espera, las compañías norteamericanas retomarían el control del trasporte público, las carreteras, aviación, operaciones marítimas, minería, telecomunicaciones, recursos hidráulicos, etc.

Establecerían una nueva fuerza policial, perseguirían a los exfuncionarios, miembros del gobierno, del Partido, de las fuerzas de seguridad, de las organizaciones de masas…
En fin, propone un gobierno servil al más salvaje modelo de neoliberalismo que pudiera haberse aplicado en país alguno.

Ninguna de las medidas aplicadas para lograr ese otro “sueño americano” dio resultado, y Bush tuvo que actualizar su plan y añadirle medidas adicionales cuyos informes publicó la llamada “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”. La respuesta del pueblo ¡Gracias, ya vivimos en Cuba Libre!

Por ahí andan sin desclasificar “anexos secretos” alegando razones de seguridad nacional para los EEUU y la necesidad de garantizar la “implementación efectiva” del Plan Bush. ¿Quién intenta agredir a quién?
El Plan Bush es un reflejo de la desesperación de ese gobierno de los Estados Unidos y de la mafia anticubana de Miami ante la situación más favorable cada vez de Cuba en el contexto internacional y significa un reconocimiento a la resistencia de su pueblo y el desarrollo de la Revolución.

Para nada puede descartarse que sus preceptos hayan sido desatendidos por la administración Obama.

Cuando Cuba presente este 25 de Octubre, por Vigésima ocasión, su informe de la Resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por los EEUU de América” contra este país ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, los yanquis tendrán que apelar a nuevas patrañas, embustes e indecencias para continuar haciendo oídos sordos a la demanda mundial de levantarlo. Eso no es más que soberbia.

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