Si de salud se trata

La doctora Caridad Cobas Bles

La doctora Caridad Cobas Bles en Santiago de Cuba, antes de partir hacia Venezuela


Hoy es el Día de la Medicina Latinoamericana y del trabajador de salud en Cuba, mis pensamientos están en los miles de hombres y mujeres que de una forma u otra tienen que ver con la salud del pueblo, tanto dentro como fuera del país, pero me siento particularmente comprometida a referirme a una persona muy especial; mi tía Caridad Cobas quien lleva cuatro décadas ejerciendo la hermosa profesión de médico.

La recuerdo en sus años de estudiante en Santiago de Cuba, yo una niña que esperaba ansiosa los fines de semana para verla y recibir los cancioneros que me traía de la Universidad para luego sentarme frente al radio y cantar con una voz que en ese entonces, no era tan desafinada… Luego la graduación, el servicio social en el Ocujal del Uvero donde fui una vez con mi abuela y lo agreste de aquella carretera y aquel mar inmenso y azul “allá abajo” me hicieron casi llorar y desear no tener que hacer el mismo recorrido de vuelta…

También mis vaciones todos los años en Santiago, ya para ese entonces sabia que ella había nacido para ser médico. Iba a alcanzarla al hospital de Songo-La Maya donde estaba trabajando entonces, después al Saturnino Lora donde labora hasta hoy, y ella siempre tan elegante con sus tacones y bata blanca, correspondiendo al cariño y confianza de todo el que requiere su atención, la palabra de aliento, el consejo y es que mi tía Cary tiene un carácter de esos que a pesar de estar procupada, tensa o incluso enferma, nunca lo notas y es toda esa entrega que la hacen muy querida entre sus compañeros de trabajo, pacientes, familiares, vecinos.

Fue en los 80, en plenos carnavales guantanameros en una tarde de cervezas y congas cuando el tren que hacía el recorrido Guantánamo-Habana se descarriló en un puente a la salida de la ciudad, la noticia nos estremeció a todos y casi sin darnos cuenta ya ella estaba parada en la esquina de la casa donde 2 minutos mas tarde un Lada repleto de médicos rumbo al hospital, la recogió. Eran compañeros de estudios que la reconocieron, ellos también interrumpieron la fiesta y se fueron a hacer lo que mejor saben: salvar vidas!

Se hizo más inmensa ante mis ojos cuando dejó a su pequeña hija acá con mis abuelos y se fue a Etiopía en plena guerra, en ese entonces no existían la mensajería electrónica ni los sms y ni pensar en llamadas telefónicas, entonces llegaba de la escuela y lo primero que le preguntaba a mi abuela era si el cartero habia traido carta de ella…

Y la vi multiplicar su estatura con la enfermedad de mi mamá, su hermana mayor, primero su diagnóstico inequívoco, “a ojo de buen cubero”, aún cuando no se había hecho ni una sola prueba, aparentar aquella serenidad en medio de un corazón comprimido por la pena y la impotencia de no poder hacer nada ya ante lo inevitable; la muerte.

Después vino la prestación de servicio en Guinea Ecuatorial y hoy lleva casi dos años en Venezuela donde tengo muestras del afecto de pacientes y vecinos de la parroquia de San Franciso, en el estado de Zulia que se manifestó con fuerza mayor cuando los sucesos provocados por la oposición de ese país a raíz de las elecciones donde Nicolás Maduro resultó electo presidente.

La comunicación es mejor que cuando Etiopía y Guinea, pero tengo tantos deseos de verla y abrazarla, de conversar, la necesito tanto hoy que otro problema de salud afecta a mi otra tía y aunque está recibiendo la mejor de las atenciones, siento que nos falta ella.

Aunque esta es una crónica personal, se que no es exclusiva pues estoy segura que otras tantas personas tienen a una “Cary Cobas” en su familia, en su barrio, en su área de salud ya sean médicos, enfermeras, tecnólogos o de cualquier rama del sector lo mismo en Guantánamo que en cualquier parte de Cuba.

A mi hermana Luisa, que está en Honduras, mi cuñado Alexis, un clínico excelente, mi primo MIlton, otro clínico de altura, mi primo-hermano Adonis, el electromédico, mi hijo, informático de la Universidad Médica, a mi vecina Yusmani, fisoterapeuta que recién llegó de Venezuela, a los de la campaña antivectorial conocidos o no, llegue a todos mis felicitaciones desde lo más profundo de mi corazón en un día en el que se particulariza el homenaje a uno de los grandes cubanos de todos los tiempos, Carlos J Finlay y que sea su ejemplo el que siempre los guíe y les de fuerzas en medio de las adversidades de una labor que nunca será lo suficientemente recompensada.

3 pensamientos en “Si de salud se trata

  1. avatarAniel

    Excelente cronica para la profe cary cobas que me tomó de la mano allá por mis años de rotación en el Saturnino Lora, dios la bendiga y gracias por la felicitación a todos nosotros.
    Aniel

  2. avatarAlfredo

    Me encanta cómo escribes, erers una mujer muy sensible e inteligente, felicidades a tu tia y a todos los medicos y personal de la salud, me incluyo, de Cuba

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