CELAC, por el presente y futuro de nuestros pueblos

CELAC, por el presente y futuro de nuestros pueblos (foto tomada de Cubadebate)Un sueño posible, el de la integración real, florece y se enraíza en esta nación común que soñaron los padres fundadores de la América, la nuestra, como la identificara Martí, quien a 161 años de su natalicio continúa siendo inspiración y guía.

Latinoamérica y el Caribe avanza a favor de sus pueblos, rompiendo el muro de desigualdades y pobrezas que impusieron las colonias, primero; y que más tarde, después, el capitalismo salvaje se encargó de llevarlo a su máxima expresión, regido por la mano despiadada del Imperialismo.

La Habana es sede de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organismo cuya presidencia pro témpore ejerce Cuba desde enero del pasado año, un espacio de análisis que junta a 33 países, que a pesar de sus diferencias políticas, económicas y sociales nunca debieron separase.

“La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es de gran importancia para el fortalecimiento de la integración regional”, resaltó el embajador de Costa Rica en Cuba, Hubert Méndez, en una entrevista concedida a la redacción central de la emisora Radio Reloj.

El diplomático dijo que con ese hecho político de gran trascendencia, los países del área pasaron de ser naturalmente vinculados a estar integradamente unidos, tanto en los aspectos políticos como en los culturales, medioambientales y sociales.

“La CELAC es el paso que esperábamos para tener un sistema de integración en el cual se cobijasen todos los países de América Latina y el Caribe”, agregó el representante de la nación caribeña.
Méndez expresó además, que el éxito de la CELAC radica en el respeto a la diversidad y, a partir de ello, en la búsqueda de elementos comunes para lograr la unión entre todas las naciones ubicadas al sur del Río Bravo.

Su conformación previa tuvo lugar el 23 de febrero de 2010, en el marco de la celebración de la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe en la región de la Riviera Maya, en el sureste de México, para constituirse formalmente en Caracas, Venezuela, en diciembre de 2011. Este organismo agrupa a todas las naciones del continente con excepción de Estados Unidos y Canadá.

Durante el 2013 Cuba ha desarrollado una amplia y productiva agenda de acercamiento a estados y bloques regionales de otras áreas geográficas como Rusia, China, Japón, Corea del Sur y el Consejo de Cooperación de los Países Árabes del Golfo. A ello se agrega la celebración de reuniones sectoriales en materia de educación, erradicación de la pobreza, salud, cultura, desarme nuclear, así como el tema de la migración y la cooperación en áreas como ciencia y tecnología, gestión de riesgos y desastres naturales, energía, agricultura familiar, empleo juvenil y preferencias arancelarias.
La gestión de Cuba en la presidencia de la CELAC ha dado frutos que continuaremos observando a través de los años. La vocación solidaria e internacionalista de la mayor de las Antillas, una vez más, queda patente como parte de su quehacer nacional.

La CELAC es, sin lugar a dudas, una mirada al camino independentista y soberano que Cuba emprendió a partir del 1ro de enero de 1959 con el Triunfo de la Guerra de Liberación. Desde entonces, con la intransigencia revolucionaria de cubanos y cubanas se abrió una puerta de esperanza para toda la América desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia, abarcando las áreas insulares de las Antillas y el Mar Caribe.

Cuba demostró al mundo que tiene la capacidad y posibilidad de conducir su propio destino, marcado desde los primeros años de la Revolución por una extraordinaria vocación latinoamericanista.

Lamentablemente, gobiernos oligarcas, manipulados por las administraciones norteamericanas de entonces, rompieron sus vínculos diplomáticos y comerciales con nuestro país, con la honrosa excepción de México. A pesar de la actuación de algunas de estas naciones los pueblos de Nuestra América nunca se desvincularon de Cuba en el orden afectivo y cultural: esa cercanía se mantuvo y creció con el paso del tiempo.

El despertar de las naciones latinoamericanas dio, primero, manifestaciones de independencia cuando sin “pedir permiso” al vecino del Norte restablecieron, gradualmente, sus vínculos con la isla. Luego, con la llegada al poder de gobiernos de pensamiento progresista, marcados por un espíritu de integración regional como solución a los grandes desafíos de la época, se han consolidado lazos de cooperación y colaboración en diversas ramas.

El emblema común es que América Latina no admite ser, como lo fue por mucho tiempo, el patio trasero de Estados Unidos. Hoy se reencuentra consigo misma y con sus hermanos naturales, y lo expresa institucionalmente a través de la CELAC.

Han transcurrido décadas desde aquel día en que Cuba quedó cruelmente aislada de casi todos los países hermanos del hemisferio. La realidad del presente es diferente. La CELAC es expresión de una nueva historia latinoamericana que muestra madurez y visión política ante un rumbo acertado de unificación regional y soberanía hemisférica.

El ejemplo de Cuba, de Venezuela con el proceso iniciado por el inolvidable Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías; de Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil y todas las demás naciones, fructifica cada día con el nacimiento y fortalecimiento de la CELAC.

A la luz de los momentos actuales, América Latina es parte vital de esa gran Humanidad que dijo ¡basta!, y echó a andar. Nada ni nadie podrá detener su paso de gigante.

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