Héroes de la intransigencia

En el Aniversario de los natalicios de Maceo y del ChéConcluye la jornada internacional de lucha contra la injusticia que mantiene en cautiverio por más de 15 años a tres de Los Cinco cubanos antiterroristas condenados a injustas penas por defender a sus compatriotas de la muerte. Aún en Miami, cuna de la mafia anticubana radicada en Estados Unidos, los verdaderos asesinos duermen tranquilos.

Las voces suben de tono en todo el mundo porque casi se agotan los recursos legales que puedan devolver a su familia y a su pueblo a Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, y solo la solidaridad internacional puede lograr lo que no decide ya el Premio Nóbel de la Paz Barack Obama, no obstante las prerrogativas que le asisten.

De regreso a su patria, René González y Fernando González, tal como no claudicaron antes en mazmorras imperiales que aún someten a sus hermanos, continúan al frente de la campaña de liberación por quienes más temprano que tarde volverán, como lo sentenciara el líder imbatible de la Revolución Fidel Castro.

El ensañamiento contra ellos no es más que la prueba de la intención histórica del imperio de adueñarse de Cuba y la actitud intransigente de los héroes cubanos la muestra más fehaciente del cumplimiento del legado de grandes de la historia que honran a los hijos de la Isla.

Recuerdo entonces cuando un historiador me contaba cuando aquel General cubano en medio de una batalla, dejó atrás a su escolta y entró solo, caminando por la ciudad, donde aun los españoles imponían su respeto. Ninguno se atrevió a desafiarlo. La urbe era Guantánamo. El oficial mambí: Antonio Maceo, nacido el 14 de Junio de 1845 en el seno de una familia humilde en Santiago de Cuba.

Desde el inicio se incorporó a la guerra anticolonialista de 1868, se distinguió como valiente soldado, jefe mambí, y brilló como verdadero estratega en la táctica militar.

Junto a Máximo Gómez, dominicano que ofrendó su vida a la causa de los cubanos, protagonizó la invasión de Oriente a Occidente, apreciado por muchos como el más trascendental evento de la historia militar cubana.

El más bravo de la familia Maceo Grajales, pasó a la posteridad como el Titán de Bronce y su actitud se correspondió con su sobrenombre en la viril Protesta de Baraguá, hecho en el cual, junto a sus seguidores, rechazó el Pacto del Zanjón, mediante el cual la colonia española proponía una paz sin independencia a los cubanos.

De espíritu antiimperialista expresó, ante intenciones de las agotadas tropas mambisas de anexarse a los Estados Unidos, que era preferible continuar en la manigua antes de contraer deudas de gratitud con un enemigo tan poderoso.

Maceo intervino directamente, con el machete en la mano, en más de 600 combates en los que recibió más de una veintena de heridas, incluyendo la que le costó la vida, el 7 de Diciembre de 1896.

La impronta del Ché también está en Guantánamo donde varios colectivos de trabajadores las guardan con celos.

También el 14 de junio, pero de 1928, en Rosario, Argentina, nació Ernesto Guevara de la Serna, modelo de revolucionario cuyas ideas y acción materializan jóvenes y movimientos sociales de todo el mundo hasta nuestros días.

Ejemplar humanista, médico de profesión, el Ché, sobrenombre con el cual pasó a la historia, quien poseía una intensa e implacable formación política, muy pronto abrazó la Revolución como único camino para desafiar al imperialismo.

Se integró en México al Movimiento 26 de Julio conducido por el joven Fidel Castro, relumbró como guerrillero y por sus cualidades para el mando mereció el primer ascenso a Comandante otorgado por Fidel, quien en 1957 le asigna la jefatura de una columna rebelde.

El asma, enfermedad que le castigaba permanentemente no le impidió cumplir numerosas misiones militares en la Sierra Maestra, incluyendo la transmisión de lo que acontecía en las montañas a través de Radio Rebelde.

Como Maceo y Gómez, el Ché reeditó junto a Camilo Cienfuegos la invasión de oriente a occidente, mediante la cual, en una de sus decisivas batallas, la de Santa Clara, dio el puntillazo para el fin de la dictadura de Batista, y el triunfo revolucionario.

Instaurada la Revolución, ocupó trascendentes responsabilidades en el Partido Comunista de Cuba y el Gobierno a los que renuncia después, al partir a su misión liberadora internacionalista.

El Congo y Bolivia, conocieron del espíritu solidario del Guerrillero Heroico, hasta que asesinos pusieron fin a su vida en la Quebrada del Yuro, pretendiendo con ello frenar el movimiento revolucionario que se gestaba, desconociendo que con su muerte lo santificaban y hacían sus ideas más imperecederas.

En épocas distintas Maceo y Che lucharon por los mismos ideales de justicia, humanismo, solidaridad, independentismo y antiimperialismo, captando adeptos en la contienda como Los Cinco, instruyendo a las generaciones a las cuales legaron sus ejemplos de que al imperialismo no se les puede “ceder ni un tantito”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*