Fernando González Llort, pequeño de estatura, de hablar pausado pero seguro, de mirada firme… llegó a Guantánamo y al Telecentro Solvisión.
La historia del terruño, rica en hechos y personalidades, se enriqueció más aún con su presencia.
Estuvo en este lugar el Héroe gigante y dejó su impronta. Prometió que más temprano que tarde, sus hermanos de lucha también estarán aquí para agradecer personalmente las acciones que han realizado los Comités de Solidaridad con su causa durante estos largos 15 años de injusto encierro en mazmorras imperiales.
Un sitio los honra en Solvisión, un colectivo los admira, la emoción calló a muchos… ¡Cuánta grandeza!
Mientras más modestos, sencillos, de pueblo… son los hombres más colosal es su halo, más útil su virtud.





