Una tamaña injusticia que el mundo tiene que de inmediato reparar
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Cuando la carga de C-4 detonó pasados 10 minutos del mediodía del 4 de septiembre de 1997, el cenicero cilíndrico de metal donde el mercenario escondió la bomba fue transformado en una granada de fragmentación y láminas de aluminio salieron disparadas en todas direcciones en el vestíbulo de hotel Copacabana, en La Habana. Sigue leyendo

