Mujer, mujer!

La mujer rural con su papel determinante en la producción de alimentos

La mujer rural con su papel determinante en la producción de alimentos

Mi vecino Andrés tiene una manera muy singular de piropear: “¡Ay mujer, mujer…!” Dice que es una palabra muy pequeña para definir algo tan grande…Lo cierto es, y sin veta alguna de feminismo, o machismo, desde hace un buen tiempo ya, las féminas se encargaron de echar por tierra aquella expresión que nos caracteriza como “el sexo débil”.

Pero hoy no voy a referirme a las cosmonautas, ni a las científicas, ni a las que trabajan en la construcción, sino a las que sin perder su ternura ni delicadeza, trabajan día a día en el campo, a esas a quienes la ONU dedicó cada 15 de marzo su día, el de la mujer rural.

Ellas desempeñan un papel fundamental en la producción de alimentos que va desde los cultivos hasta el cuidado del ganado o conducir un tractor, todo eso aparejado al decisivo papel en el cuidado del hogar: los niños, los ancianos, el esposo, los enfermos…

Pero a pesar de su importante función en la seguridad alimentaria, su reconocimiento es bastante limitado.

Estudios recientes señalan que la mayoría de las personas pobres del mundo son mujeres, y ellas tienen la abrumadora responsabilidad de alimentar a hombres, niños hambrientos, y a sí mismas. Cultivan, cosechan, cazan o pescan los alimentos para la familia, llevan agua y leña a la casa, preparan y cocinan los alimentos. Las personas rurales pobres que tienen suficiente para comer, es en gran medida por el esfuerzo, aptitudes y conocimientos de las madres, esposas, hermanas e hijas.

Pese a ello, son las últimas que tienen acceso a los recursos, a la capacitación y a los préstamos financieros. En muchos países, su condición empeora, conforme los hombres jóvenes y en buenas condiciones físicas parten hacia las ciudades a buscar trabajo quedando con el peso de criar a sus hijos y hacerse ocuparse solas de la tierra. Hoy en día, en algunas regiones de Africa, el 60 por ciento de las familias están a cargo de las mujeres.

La ONU ha señalado que es vital otorgarles mayores oportunidades a las mujeres, quienes poseen la misma capacidad que los hombres para el trabajo en la agricultura y donde su activa participación podría reducir el número de hambrientos a nivel mundial.

En Cuba se ha trabajado para eliminar la discriminación de género en esa rama y aunque aún subsisten algunas manifestaciones, ya el trabajo de las mujeres en el surco, la empresa y el área de la investigación ha ido ganando protagonismo en la agricultura urbana y suburbana.

En la actualidad son féminas más del 40% de los integrantes de la ATAF, Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales, de acuerdo con datos de esa organización que desde 2007 la institución trabaja la perspectiva de género, y se ha logrado cambiar la mentalidad de los hombres con respecto al desempeño de la mujer en puestos de trabajo no tradicionales para ellas, como operarias y obreras agrícolas, ordeñadoras de animales, administradoras de granjas y cooperativas.

Una mayor participación femenina en la rama agropecuaria está dada por la entrega de tierras en usufructo, una medida encaminada a incentivar la producción de alimentos en Cuba para satisfacción de toda la población.

Como una vía para reconocer el quehacer de este sector poblacional en la producción de alimentos se ha implementado el Premio Anual a la Excelencia y al Trabajo de la Mujer Productora, como una vía para reconocer su quehacer en la producción de alimentos.

Específicamente dentro del Convenio de Soberanía Alimentaria y Desarrollo Local que se ejecuta en tres provincias cubanas (Habana, Granma y Guantánamo), tiene dentro de sus ejes estratégicos de trabajo el de la equidad de género, que se orienta, precisamente, a la Mujer Rural.

Se trabaja, de conjunto con la Federación de Mujeres Cubanas y el resto de las organizaciones participantes, y sobre todo, los gobiernos locales en los 23 Consejos Populares donde se acciona en contribuir al empoderamiento de las mujeres, su acceso a los recursos y formas productivas, y a contribuir con su trabajo no sólo a su núcleo familiar sino a toda la comunidad.

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