La comunidad internacional dice otra vez: ¡Basta!

El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, durante su intervención el sexagésimo noveno período de sesiones de la ONU

Canciller cubano, Bruno Rodríguez en la ONU

En la 69ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por vigésima tercera ocasión, sus estados miembros escucharon y aprobaron en su mayoría, la resolución presentada por el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los EEUU contra Cuba”.

El imperio no puede seguir mintiéndole al mundo acerca de esta soberbia arbitrariedad, la más larga de la historia moderna, extraterritorial por esencia, agresiva a los derechos soberanos y humanos de las naciones, sobre todo de la cubana, y continuar incluyendo a la Isla en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.

No puede ser que un pueblo esté condenado por siempre, solo por haber decidido conquistar su destino, sin presencia neocolonial, ni ceñido a intereses mezquinos de burguesía nacional alguna.

Es inexplicable que una potencia ocasione tanto daño a un pequeño país, al cual solo económicamente ha causado pérdidas que ascienden a más de 1 millón de millones de dólares.

Menciono solo el desgaste económico, porque ya no es un secreto que junto a ese cerco han surgido medidas para su recrudecimiento que han costado hasta vidas humanas. La USAID y la CIA se encargan de potenciar acciones subversivas desestabilizadoras contra la Revolución por parte de grupúsculos al servicio de los yanquis.

Desde hace ya tiempo son tantos los perjuicios que sobrepasan las fronteras de la pequeña isla del Caribe y trascienden a terceros países, instituciones regionales e internacionales, grupos, empresas, personas interesadas en el destino Cuba.

Es más la insidia por la espina clavada en la garganta que representa Cuba libre, lo que hace a las sucesivas administraciones de la Casa Blanca, sin excluir a la del Premio Nóbel de la Paz 2009, Barack Obama, instigar más la permanencia del bloqueo.

Él mismo suspendió la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton (“waiver”) durante 6 meses, a partir del 1º de febrero de 2010, sustentando su decisión, como los gobiernos anteriores, en los intereses nacionales de EEUU. y en que esta acción haría expedita la “transición a la democracia” en Cuba. Luego extendió esta práctica por 6 meses más.

Por su parte la Comisión Federal de Comunicaciones divulgó los nuevos procedimientos para solicitar licencias para proveer servicios de telecomunicaciones a Cuba, autorizados por el gobierno en abril de 2009, los cuales sustituyeron los lineamientos vigentes desde 1993. Los nuevos, extremadamente restrictivos, establecen que no se permitirán inversiones en la infraestructura de Cuba vinculada a tales servicios, que Cuba se mantendrá en la Lista de Exclusión de la FCC (fija la tarifa a 19 ¢/minuto) y que la entidad continuará trabajando en estrecha coordinación con el Departamento de Estado en la aplicación de la política de comunicaciones hacia Cuba.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla, reiteró que el bloqueo permanece casi intacto y que no se ha producido ningún cambio en la política de EE.UU. hacia la Isla. Añadió que el gobierno norteamericano ha adoptado medidas positivas, pero limitadas e insuficientes, y que Obama no ha usado las prerrogativas reales que tiene como Presidente para realizar cambios prácticos en las relaciones con Cuba y en la aplicación del bloqueo.

En Cuba se conoció que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una conferencia en la Universidad de Lousville, Kentucky, no escatimó fuerzas en expresar que a pesar de los intentos de EE.UU., percibe que Cuba no desea la normalización de las relaciones ni el fin del bloqueo, “porque perderían las excusas para lo que no ha ocurrido en Cuba en los últimos 50 años”.
Pudiéramos señalar muchos ejemplos más, pero solamente estos hechos pueden ilustrar el momento en que se encuentra la política del bloqueo, el cual los Estados Unidos no niega, todo lo contrario, presume de su implantación como lógica de su desesperado egocentrismo.

Sin embargo el rechazo a esta política hostil ha llamado a pronunciarse hasta en el propio seno del gigante del Norte.

El expresidente de EE.UU., James Carter ha pedido al presidente Obama que levante el bloqueo contra Cuba porque es “contraproducente”. “No apruebo las sanciones en contra de la gente de ningún país”, agregó.

En Julio de 2010 una encuesta por Internet del diario USA Today, en la que participaron 1 475 personas, reflejó que el 94% está a favor del levantamiento del bloqueo de EE.UU. contra Cuba y solo el 6% en contra.

Hace poco tiempo el representante William Delahunt publicó en el Washington Post, su consideración de poner fin al bloqueo, pues ello “ayudaría al pueblo cubano más que al gobierno”, y el senador Byron Dorgan en una intervención ante el pleno del Senado sobre el proyecto de ley a favor de la libertad de viajes a Cuba, se refirió a la historia del bloqueo y la incapacidad para cumplir sus objetivos, planteando que “no ha funcionado en absoluto”.

El senador consideró que era inmoral utilizar los alimentos y las medicinas como armas y enfatizó que “es impensable el hecho de castigar al gobierno cubano restringiendo los derechos del pueblo norteamericano y eso es lo que hemos hecho durante los últimos 50 años”, cuestionando la autoridad del gobierno para decidir dónde pueden o no viajar los ciudadanos de EEUU.

El bloqueo económico comercial y financiero de EEUU. Contra Cuba se ha extendido por más de 55 años y la propia cronología de hechos asociados permite percatarse de su carácter sistemático, progresivo y persistente y el permanente propósito de infligir graves daños a la nación cubana, asfixiar su economía y doblegar a su pueblo.

El propio canciller cubano Rodríguez Parrilla ha expresado que a pesar del bloqueo Cuba ha cumplido elevada y excepcionalmente los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Los resultados alcanzados en este país aún son una utopía para una gran parte de la población del planeta.

Los cubanos asumen el destino histórico con optimismo, compromiso y creatividad, pues los inspiran sentimientos de paz, justicia y solidaridad que caracterizan a este pueblo, y la amistad con que el mundo se identifica con la isla libre y rebelde, ha señalado el Ministro de Relaciones exteriores cubano.

Cuba seguirá dispuesta a entablar relaciones de paz y respeto con los Estados Unidos, como las que disfruta con la inmensa mayoría de la comunidad internacional y con todo el hemisferio, pero sin cejar jamás en la denuncia del bloqueo y dejar de reclamar el derecho legítimo de su pueblo a vivir y trabajar por su desarrollo socioeconómico en condiciones de igualdad, en cooperación con el resto de las naciones, sin cerco económico ni presiones externas.

Este 28 de Octubre los asistentes a la Asamblea General de las Naciones Unidas emitieron una nueva votación: 188 naciones en contra del bloqueo.
“Esperamos que se cumpla el deseo de la mayoría de los estados”, concluyeron.

A este rotundo resultado se sumó la demanda casi unánime por el regreso a la Patria de Los Cinco antiterroristas cubanos, 3 de ellos aún en cárceles norteamericanas, solo por combatir a asesinos confesos autores de actos extremistas contra su pueblo.

La firme voz del diplomático cubano se escuchó mas alto cuando expresó el sentir de su pueblo al agradecer a la comunidad internacional la inconmovible solidaridad con su país desde hace más de 20 años, seguro de que algún día se hará justicia y no será necesario continuar presentando la resolución que denuncia la prepotencia e ignominia del imperio.

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