Tuberculosis, una infección prevenible y tratable

Más del 20 por ciento de la incidencia mundial de la tuberculosis puede atribuírsele al tabaco

Más del 20 por ciento de la incidencia mundial de la tuberculosis puede atribuírsele al tabaco

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ubica a la tuberculosis como la segunda infección más letal en la población adulta en el mundo, después del sida, y se calcula que en 2013 contrajeron la patología nueve millones de personas y que 1,5 millones fallecieron por esta causa.

El más reciente informe publicado por la OMS sobre esta afección, destaca que gracias a los modernos métodos de diagnóstico y tratamientos avanzados existentes, se han podido salvar muchas vidas (37 millones desde el año 2000), sin embargo, la mortalidad es todavía muy alta.

Aunque presente en todas las regiones del orbe, la mitad de los casos de tuberculosis se reportan en Asia Suroriental y el Pacífico occidental, y una cuarta parte en África.

Por lo general, los hombres son los más afectados, y un elevado por ciento de los que contraen el padecimiento (de uno y otro sexos), son VIH positivos.

En la última década, el número de muertes por tuberculosis entre los seropositivos se redujo de 540 mil en 2004 a 360 mil en 2013, aunque investigadores consideran que los antirretrovirales, la terapia preventiva y otras intervenciones claves todavía deben mejorar.

Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es el que se refiere a las cepas resistentes a fármacos, dado que son casos más difíciles de tratar y la tasa de curación es mucho menor. También los pacientes con tuberculosis extremadamente resistente, que se registran ya en 100 países.

Otro de los retos consiste en adaptar el tratamiento para su uso en niños que han contraído la infección. Se requiere mucho más apoyo político y económico de parte de la comunicad internacional para subsanar el problema.

Además se requiere incrementar la investigación. El desarrollo de test diagnósticos, fármacos, regímenes terapéuticos y vacunas, es fundamental para erradicar la enfermedad, un proceso que pasa por la falta de financiamiento.

Tuberculosis en Cuba

La tasa de infección por tuberculosis en Cuba es de 6,9 por cada cien mil habitantes, unos 700 casos nuevos por año; refirió el doctor Antonio Marrero Figueroa, coordinador del Programa Nacional de Tuberculosis y de las Infecciones Respiratorias Agudas del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Si bien la cifra es baja teniendo en cuenta los riesgos potenciales de infección de esta enfermedad, aún muestra cuánto resta por avanzar en educación de salud y percepción de riesgo en los individuos, la familia y la comunidad, señaló el experto.

En el país, son más los varones que adquieren la dolencia, en una relación de cuatro hombres por mujer, y por lo general la edad de presentación del padecimiento es por encima de los 40 años. Son muy pocos los casos de tuberculosis pediátrica.

Uno de los retos que mantiene hoy la nación es el de conseguir un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno, pues con esas medidas la tuberculosis es curable.

El doctor Marrero resaltó además que la adherencia al tratamiento es fundamental en la cura de la enfermedad. Hoy todavía no existe una vacuna preventiva, pues la BCG solo protege a la población infantil de las formas graves, relató.

Marrero también recordó que Cuba el tratamiento es gratuito.

Por su parte, Edilberto González Ochoa, profesor e investigador del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), explicó que esa institución es centro de referencia para el diagnóstico e investigación de esta enfermedad.

El IPK cuenta con novedosas técnicas que permiten realizar diagnósticos en solo una semana, y otras técnicas moleculares que permiten realizarlo en horas, refirió el especialista.

La tuberculosis es una enfermedad bacteriana contagiosa, con mayor localización en los pulmones, pero puede propagarse a otros órganos del sistema nervioso central, linfático, circulatorio, aparato digestivo, los huesos, las articulaciones e incluso la piel.

Se transmite de persona a persona a través del aire, mediante la tos, estornudos o saliva.

Entre los síntomas y signos más frecuentes, los especialistas destacan, tos con flema persistente por más de 15 días, a menudo con sangre en el esputo, fiebre, sudoración nocturna, mareos momentáneos, escalofríos y pérdida de peso, los cuales pueden ser leves durante muchos meses.

El hábito de fumar es un importante factor de riesgo.

Más del 20 por ciento de la incidencia mundial de la afección puede atribuírsele al tabaco, manifestó la doctora Susana Terry González, jefa del departamento de Promoción de Salud de la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades del Minsap.

(Tomado de Prensa Latina)

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